Un nuevo modelo de educación para el siglo XXI
Tras unos años de bloqueo por la pandemia y un preocupante horizonte futuro de recesión, Europa cerró el 2021 con casi un millón de puestos de trabajos especializados no cubiertos, a pesar de contabilizar tasas de desempleo récord en ese período.
Un desempleo que no sólo creció entre los jóvenes sin experiencia que aspiran a su primer trabajo, sino que empezó a cronificarse entre con los nuevos damnificados, los trabajadores seniors, esos mayores de 45 años que no pudieron reciclarse durante su vida laboral.
La vieja Europa está obligada, en el nuevo panorama mundial, a reflexionar sobre la cada vez más acentuada brecha entre formación y empleabilidad, la cual le impide, ya no mantener, sino recuperar el liderazgo que antaño ostentó y que dificulta asegurar el, cada vez más insostenible, estado del bienestar. Bajo esta perspectiva, e inmersos en una nueva revolución industrial, la pregunta a realizarse es si ¿no es necesario un nuevo modelo pedagógico acorde al actual entorno social y laboral?
El modelo prusiano de enseñanza, mayoritariamente implantado durante la primera y segunda revolución industrial, ha estado fundamentado en la memorización y los conocimientos teóricos como objetivo de la excelencia. Sin embargo, el contexto actual ha virado completamente en los últimos años.
Las empresas se enfrentan a un mercado globalizado fuertemente dependiente, con una necesidad de tecnificación extrema, que a la vez exige adaptarse a cambios tecnológicos cada vez más frecuentes y disruptivos.
El perfil de empleado y por tanto el modelo de educación subyacente, bajo este prisma, ha de ser redefinido por completo. Así, el nuevo paradigma de la educación 4.0 abandona el qué estudiar, para centrarse en cómo aprender y cómo adaptarse al rápido cambio del ecosistema tecnológico. Esto pasa por colocar al alumno en el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, apoyado en el uso de tecnologías digitales avanzadas permitiéndole así gobernar su propio desarrollo académico hacia sus objetivos únicos.
El nuevo modelo de enseñanza pasa a ser global, yendo más allá de las fronteras y de las otrora rígidas instituciones educativas. Un modelo atemporal y con la necesidad de ofrecer capacitación continua y desarrollo balanceado de conocimientos y habilidades.
Los centros educativos se deben convertir en un elemento dinamizador que fomente la cocreación y la innovación. El aprendizaje se debe cimentar en los fundamentos del aula invertida, dónde los alumnos puedan aumentar sus conocimientos teóricos fuera del centro, apoyados por el uso de las nuevas tecnologías y desarrollar sus habilidades personales mediante la experimentación interactiva en tiempo real.
Será clave disponer de planes de auto-aprendizaje y formación personalizados y dirigidos, que fomenten las principales denominadas soft-skills: pensamiento crítico, creatividad, colaboración y liderazgo, empatía y asertividad, comunicación y emprendeduría. Un aprendizaje centrado en la ejecución de proyectos, principalmente gamificado y que incluya como elemento transversal el pensamiento computacional y el uso de las TIC.
Solo con un modelo de enseñanza diseñado para convertirnos en estudiantes permanentes que resulte inspirador e incluya el uso de la tecnología y la sostenibilidad como elementos transversales podremos afrontar, con opciones de éxito, los retos que nos aguardan sin para ello vernos obligados a dejar a nadie atrás.
Tecnología digital/especialización
http://data.europa.eu/uxp/437655
Nivel de competencias digitales
Advanced
Tipo de iniciativa
Eu institutional initiative
Autor: Héctor Colado, CTO de Necho Group