Inteligencia Artificial con Perspectiva: Transformar los Sesgos en Oportunidades para Mujeres y Niñas en Tecnología

La inteligencia artificial (IA) está cada vez más presente en nuestras vidas: desde los algoritmos que filtran el contenido en redes sociales hasta los sistemas de recomendación de plataformas educativas, pasando por aplicaciones de salud, reclutamiento laboral y transporte. Sin embargo, como toda tecnología creada por humanos, la IA no es neutral. Uno de los desafíos más importantes que enfrenta hoy esta disciplina es el de los sesgos algorítmicos, que pueden amplificar desigualdades preexistentes si no se abordan adecuadamente.

Paradójicamente, estos sesgos también pueden ser una poderosa palanca de cambio: visibilizan las brechas existentes y nos ofrecen la posibilidad de usar la IA como herramienta para crear vocaciones tecnológicas en niñas y mujeres, un grupo históricamente subrepresentado en ciencia y tecnología.

¿Qué son los sesgos de la IA?

Los sesgos en la IA surgen cuando los datos con los que se entrena un algoritmo reflejan estereotipos, desigualdades o exclusiones presentes en la sociedad. Si una IA aprende, por ejemplo, a partir de datos de contratación laboral en los que históricamente se han preferido hombres para puestos técnicos, es probable que reproduzca esa tendencia, descartando candidatas incluso si están igual o mejor calificadas.

Un caso famoso ocurrió en 2018, cuando Amazon tuvo que descartar un sistema de IA que evaluaba currículos porque discriminaba sistemáticamente a las mujeres. El sistema había sido entrenado con datos de contrataciones anteriores, dominadas por perfiles masculinos, y penalizaba términos como “equipo de fútbol femenino” o la mención de universidades femeninas.

¿Por qué hay menos mujeres en tecnología?

Según datos de Eurostat (2023), solo el 19% de los especialistas en TIC en la Unión Europea son mujeres. En España, la cifra ronda el 17%. Las causas son múltiples y complejas: estereotipos de género desde edades tempranas, falta de modelos femeninos en STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), un ambiente laboral poco inclusivo y la ausencia de referentes educativos que animen a las niñas a seguir carreras técnicas.

Este desequilibrio no solo es injusto desde el punto de vista de la equidad, sino que también es un problema práctico: si las mujeres no participan en el desarrollo de tecnologías como la IA, sus necesidades, realidades y perspectivas no estarán adecuadamente representadas.

Usar los sesgos como espejo: una oportunidad educativa

Aunque los sesgos de la IA representan un problema, también nos ofrecen una valiosa herramienta pedagógica. Hablar de sesgos no es solo hablar de errores técnicos: es hablar de cómo la tecnología refleja nuestra cultura. Este enfoque puede ser muy útil en el aula y en actividades de divulgación para despertar el interés de niñas y adolescentes por la tecnología.

Por ejemplo, proyectos educativos como AI4ALL en Estados Unidos, o el programa Technovation Girls en más de 100 países, enseñan a jóvenes de secundaria no solo a programar, sino a pensar críticamente sobre cómo se construyen los algoritmos y a identificar posibles sesgos. De esta manera, las chicas no solo aprenden a usar la tecnología, sino a transformarla desde sus propias vivencias.

En Europa, iniciativas como Digital Girls en Alemania o el programa Ellas Lideran el Futuro en España están ayudando a reducir la brecha digital de género desde un enfoque interseccional e inclusivo. Y muy especialmente, en el caso español, destaca el trabajo de la fundación Inspiring Girls, que conecta a niñas en edad escolar con mujeres referentes de distintas profesiones, incluidas las del ámbito tecnológico y científico. A través de charlas, talleres y mentorías, las niñas pueden visualizarse en roles que antes parecían lejanos, y entender que ellas también pueden ser programadoras, ingenieras o expertas en IA.

Mostrar cómo un algoritmo puede ser injusto si no se piensa en diversidad despierta en muchas jóvenes el deseo de cambiar las reglas del juego.

La IA necesita más voces femeninas

Uno de los principales problemas de los sistemas de IA actuales es la falta de diversidad en los equipos que los diseñan. Según un estudio de AI Now Institute (Universidad de Nueva York), el 80% de los investigadores en IA en las principales empresas tecnológicas son hombres. Y si a eso sumamos que la mayoría son blancos y de contextos socioeconómicos similares, el sesgo es casi inevitable.

Incluir más mujeres, y especialmente mujeres de distintos orígenes, no es solo una cuestión de justicia, sino de mejorar la calidad de las tecnologías. Los equipos diversos detectan mejor los errores, diseñan productos más inclusivos y comprenden mejor las necesidades de toda la población.

Un buen ejemplo de esto es el trabajo de la investigadora Joy Buolamwini, fundadora del proyecto Algorithmic Justice League, que reveló cómo los sistemas de reconocimiento facial fallaban más al identificar rostros de mujeres negras. Su investigación no solo generó un impacto académico, sino que obligó a grandes empresas como IBM y Microsoft a revisar sus algoritmos.

Cinco pasos para transformar la IA en aliada de la igualdad

  1. Incorporar la IA en la educación desde etapas tempranas, especialmente en contextos escolares con enfoque de género. Hablar de ética, sesgos y diversidad en la IA desde primaria o secundaria puede despertar vocaciones inesperadas.
  2. Crear referentes visibles: dar a conocer a mujeres líderes en IA y tecnología, desde científicas como Fei-Fei Li hasta activistas como Safiya Noble o investigadoras locales que trabajen en temas relevantes para las niñas.
  3. Fomentar proyectos tecnológicos con impacto social, donde las niñas vean que la tecnología puede servir para mejorar sus comunidades, defender derechos o resolver problemas que les afectan directamente.
  4. Acompañar con políticas públicas que promuevan la equidad en el acceso a la formación técnica y científica, becas específicas y programas de mentoría para niñas y adolescentes interesadas en tecnología.
  5. Formar a docentes en género y tecnología, de modo que sean capaces de detectar sesgos en sus propias prácticas y alentar a sus alumnas con herramientas adecuadas.

La inteligencia artificial no es ni buena ni mala por sí misma. Es una herramienta poderosa que puede amplificar desigualdades o corregirlas, dependiendo de quién la diseña y con qué propósito. En este contexto, convertir los sesgos de la IA en una oportunidad educativa nos permite no solo mejorar los sistemas tecnológicos, sino también construir un futuro más justo e inclusivo.

Para ello, es imprescindible que las niñas y mujeres se vean no como usuarias pasivas de la tecnología, sino como creadoras activas de un nuevo paradigma digital. Porque la IA del mañana debe hablar con muchas voces, y entre ellas, las voces femeninas son imprescindibles.

Articulo IA

Tecnología digital/especialización

http://data.europa.eu/uxp/3030

http://data.europa.eu/uxp/437655

Nivel de competencias digitales

Basic

Advanced

Intermediate

Tipo de iniciativa

National initiative

Autor: Beatriz García-Quismondo, Directora de políticas digitales, sostenibilidad y talento digital en AMETIC