La tecnología como acelerador: personas en el centro de la transformación digital
En un mundo donde la innovación tecnológica avanza a un ritmo vertiginoso, surge una reflexión esencial: ¿es la tecnología un fin en sí misma o una herramienta para mejorar la vida de las personas y la competitividad empresarial? Para José Luis Martín Zabala, director general de Sage Iberia, la respuesta es clara: la tecnología debe ser un acelerador, nunca el destino. Esta visión plantea un cambio de paradigma que sitúa a las personas en el centro de la transformación digital.
La tecnología como herramienta, no como objetivo
Durante más de cuatro décadas, Sage ha acompañado a pequeñas y medianas empresas en su evolución digital. Martín Zabala subraya que la tecnología no puede convertirse en un fin aislado, sino en un medio para impulsar el crecimiento personal y empresarial. “La tecnología es un facilitador, un acelerador de procesos y oportunidades, pero siempre debe estar guiada por las personas”, afirma.
Este enfoque cobra especial relevancia en un contexto donde el 31% de las pymes identifica la falta de talento como el principal obstáculo para adoptar soluciones tecnológicas. La brecha entre innovación y capacidades humanas no solo ralentiza la digitalización, sino que también limita la competitividad de las empresas en un mercado global.
El desafío del talento digital
La velocidad con la que evoluciona la tecnología supera, en muchos casos, la capacidad de las organizaciones para asimilarla. Manuel Martín Jiménez, CEO de Dos Control, lo resume con claridad: “Nos dimos cuenta de que la tecnología iba mucho más deprisa que nuestra capacidad para adaptarnos. Proyectos se retrasaban por depender de expertos externos o por la dificultad para contratar perfiles digitales”.
Esta situación llevó a muchas empresas a tomar decisiones estratégicas: invertir en formación interna para reducir la dependencia de terceros y desarrollar tecnología propia. La capacitación se convierte así en un pilar fundamental para garantizar la sostenibilidad y la innovación.
Reskilling: reinventarse para liderar el cambio
La historia de Abigail Masapanta Romero es un ejemplo inspirador de cómo la formación puede transformar carreras profesionales. Proveniente del ámbito sanitario, decidió dar un giro radical y apostar por la tecnología aplicada a su sector. “Dejé el fonendoscopio y me puse con código”, explica. Tras completar un programa intensivo en Factoría F5, que incluyó más de 1.250 horas de aprendizaje práctico en nueve meses, Abigail adquirió competencias en desarrollo y modelos de lenguaje (LLM). “Lo más importante fue perder el miedo a la tecnología”, asegura.
Este tipo de experiencias refleja la importancia del reskilling y el upskilling en un mercado laboral donde las habilidades digitales son cada vez más demandadas. No se trata solo de aprender a usar herramientas, sino de comprender cómo aplicarlas para generar valor.
La conexión entre educación y empresa
Uno de los grandes retos actuales es lograr que la formación responda a las necesidades reales del mercado laboral. Las empresas demandan perfiles capaces de trabajar con tecnologías emergentes, mientras que los sistemas educativos, en muchos casos, siguen anclados en metodologías tradicionales. La solución pasa por estrechar la colaboración entre ambos mundos, fomentando programas prácticos, ágiles y orientados a proyectos reales.
Iniciativas como las impulsadas por organizaciones tecnológicas y plataformas de formación intensiva demuestran que es posible reducir esta brecha. La clave está en diseñar itinerarios que combinen teoría y práctica, incorporando competencias técnicas y habilidades transversales como pensamiento crítico, creatividad y adaptabilidad.
La tecnología al servicio de las personas
Más allá de la productividad y la eficiencia, la tecnología debe contribuir a mejorar la calidad de vida y la inclusión. Esto implica desarrollar soluciones accesibles, éticas y sostenibles, que no generen nuevas desigualdades. La digitalización no puede ser un privilegio, sino una oportunidad para todos.
En este sentido, la inteligencia artificial y la automatización ofrecen un potencial enorme para optimizar procesos y liberar tiempo para tareas de mayor valor añadido. Sin embargo, su implementación debe estar guiada por principios claros: transparencia, responsabilidad y orientación al bienestar humano.
El papel de las pymes en la transformación digital
Las pequeñas y medianas empresas representan el corazón de la economía española, pero también son las que enfrentan mayores dificultades para adaptarse a la revolución tecnológica. La falta de recursos, la escasez de talento especializado y la complejidad de las soluciones digitales son barreras que requieren estrategias específicas.
Programas de formación, asesoramiento personalizado y herramientas accesibles son esenciales para que las pymes puedan aprovechar la tecnología como un acelerador de crecimiento. La colaboración entre empresas, instituciones y plataformas educativas será determinante para democratizar la innovación.
Conclusión: innovación con propósito
La tecnología no tiene sentido si no está al servicio de las personas. Convertirla en un acelerador implica asumir que el verdadero motor del cambio son las competencias humanas: la capacidad de aprender, adaptarse y liderar. La digitalización no es solo una cuestión técnica, sino cultural. Requiere visión estratégica, inversión en talento y un compromiso real con la inclusión.
En palabras de José Luis Martín Zabala, “la tecnología debe ser un facilitador, nunca un fin en sí misma”. Esta afirmación resume el desafío y la oportunidad que tenemos por delante: construir un futuro donde la innovación esté guiada por valores y orientada a mejorar la vida de las personas y la competitividad de las organizaciones.
Tecnología digital/especialización
http://data.europa.eu/uxp/437655
http://data.europa.eu/uxp/1696
http://data.europa.eu/uxp/det_75
http://data.europa.eu/uxp/det_74
http://data.europa.eu/uxp/c_433922a6
Nivel de competencias digitales
Basic
Intermediate
Advanced
Tipo de iniciativa
National initiative
Autor: José Luis Martín Zabala, director general de Sage Iberia